Hasta el próximo día 1 de abril está abierta en la galería Efímera, en Murcia, la exposición colectiva Ficciones de lo real que reúne a Ana Robles, José Coy y Marc Mateos Monteagudo. Desde posiciones y lenguajes distintos, los tres creativos artistas trabajan la fotografía como un territorio donde lo documental, lo ficticio, lo íntimo y lo material se entrelazan.
La exposición propone un recorrido por prácticas que desbordan el marco tradicional de la fotografía, activando el recuerdo, la imaginación y la materia como espacios de construcción de sentido. Lejos de ofrecer certezas, Ficciones de lo real plantea la imagen como un lugar de tránsito, donde lo visible se vuelve ambiguo y la experiencia se construye desde la duda, la sugerencia y la fragmentación.
En Perro en vida, Ana Robles utiliza la inteligencia artificial para imaginar un mundo sin humanos, poblado únicamente por perros que recorren los vestigios de nuestra civilización. Las imágenes, generadas a partir de prompts y construidas en blanco y negro, remiten a la estética de las cámaras de fototrampeo, reforzando la idea de una fotografía producida sin fotógrafo ni cámara. Las imperfecciones propias de la IA —formas inestables, cuerpos improbables, errores de representación— no se corrigen, sino que se integran como parte del lenguaje visual. Desde ese territorio ambiguo entre lo real y lo ficticio, el proyecto cuestiona la noción de autoría, la construcción de la memoria visual y nuestra manera de imaginar futuros posibles. Robles no busca simular una realidad verosímil, sino activar una ficción especulativa en la que lo artificial revela tanto sus límites como su capacidad para generar nuevos relatos.

Ana Robles Milanés es fotógrafa y artista visual. Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Murcia y posteriormente especializada en Fotografía en la Escuela de Arte de Murcia, desarrolla una práctica centrada en la imagen digital y en la relación entre fotografía, memoria y relato.
Nocturna, de José Coy, nace de un periodo de repliegue personal. Tras el nacimiento de sus hijos, el artista comienza a recorrer la ciudad al anochecer, registrando fragmentos de luz, sombras y presencias mínimas con herramientas sencillas: un teléfono móvil y una linterna. De estos paseos surgen imágenes que no describen un lugar concreto, sino que capturan estados de ánimo y momentos de suspensión. Las fotografías funcionan como alegorías del tránsito emocional, la quietud y la ausencia. En Nocturna, la noche se convierte en un espacio de escucha y la imagen en una forma de meditación visual.

José Coy estudió Filología Inglesa y ha residido y trabajado en países como Inglaterra, Argelia y Lituania, donde comenzó a fotografiar de manera autodidacta. Aunque su interés abarca todas las artes, siente una especial afinidad por la literatura y la pintura. Coy obtuvo el primer premio en la pasada edición del certamen Creamurcia en la categoría de fotografía.
En Cuando la imagen cae al mundo, Marc Mateos Monteagudo parte de la fotografía como origen, pero no como destino final. Las imágenes de su archivo son trasladadas a soportes como metal, tela u otros materiales, permitiendo que la fotografía adquiera cuerpo, peso y una vulnerabilidad física evidente. La instalación reúne un conjunto de piezas autónomas que dialogan entre sí, proponiendo la memoria como un espacio fragmentario e inestable. Aquí, la imagen deja de ser solo superficie para convertirse en objeto, expuesto al desgaste, al vacío y a la interrupción. Más que representar un recuerdo, cada obra se plantea como una experiencia sensorial que desplaza la fotografía hacia la materia y abre nuevas formas de relación con la imagen.

Marc Mateos Monteagudo es un artista visual formado en Bellas Artes por la Universidad de Murcia, donde desde 2023 colabora como alumno interno en el área de Fotografía.
La exposición se completa con tres textos del escritor murciano Alfonso García-Villalba, autor de La nueva subjetividad y Signos herméticos de una nueva melancolía, y coordinador del taller Escrituras híbridas. Ficción e identidad en Fuentetaja Literaria. Sus escritos, concebidos en diálogo con las obras de los artistas, funcionan como un contrapunto literario y sensorial que amplía las capas de lectura de Ficciones de lo real, reforzando su dimensión reflexiva y poética.
